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Aprende a invertir en Bolsa para transformar tu vida y jubilarte como te mereces, y cuando tú decidas.

Características de un plan de pensiones

Al contratar un plan de pensiones la decisión más importante es en qué vamos a invertir; renta variable, renta mixta, renta fija, etc. A largo plazo la mayor rentabilidad se obtiene con los planes que invierten el 100% en renta variable. La mayoría de planes invierten con una gran diversificación, por lo que la seguridad de un plan de renta variable, a largo plazo, es prácticamente la misma que la de uno de renta fija. Cuando queden muy pocos años (menos de 5 aproximadamente) para la jubilación puede ser una buena opción trasladar todo o una parte del capital acumulado a un plan de renta fija, dependiendo siempre de las circunstancias personales del inversor y de la situación de mercado. Un plan que invierta sólo en un sector empresarial o en una zona emergente puede ser interesante pero sólo debe invertirse en él un porcentaje pequeño del capital y siempre que tengamos un conocimiento de los mercados que nos permita decidir cuándo entrar y salir de ese plan y con cuánto dinero.
Quién tenga auténtico pánico al riesgo puede hacer un plan de renta fija, quizá metiendo un porcentaje pequeño en renta variable. Pero es importantísimo tener en cuenta la inflación. Las cosas no van a costar dentro de 40 años lo mismo que cuestan ahora. Si la rentabilidad que se obtiene en renta fija es el 5,5% y la inflación es el 3%, la rentabilidad real es sólo del 2,5%. Si la rentabilidad baja del 5,5% al 5,0% (poca diferencia) y la inflación sube al 3,5% (también poca diferencia) la rentabilidad real cae al 1,5% (5,0 - 3,5 = 1,5). En algunos momentos los planes de renta fija han llegado a dar rentabilidad real 0 ó incluso negativa. A muy largo plazo la rentabilidad real de la renta fija es positiva, pero es una rentabilidad mediocre . Se gana dinero, pero muy poco. A no ser que queden muy pocos años para jubilarse yo recomiendo meter el 100% en renta variable.
Tambien es muy importante seleccionar una buena gestora. Las 2 mejores que conozco en España son Bestinver y Fonditel. Aunque en realidad lo importante es el gestor o gestores del plan, por lo que hay que prestar atención a los cambios de gestor que puedan producirse en el plan que hayamos contratado. No hay que prestar ninguna atención a los regalos promocionales, ya sean objetos o dinero.
Cuánto antes se empiece mejor, este punto es importantísimo. 5 ó 10 años de diferencia (empezar a los 20, 25 ó 30 años, por ejemplo) pueden suponer duplicar (o incluso más) la renta a percibir en el momento de la jubilación con el mismo esfuerzo. No hay ningún momento óptimo para empezar. En un plan de pensiones lo normal es meter una cantidad pequeña cada mes, no una gran cantidad de dinero de golpe. Si al poco tiempo de abrir el plan la Bolsa baja los siguientes meses se comprará más barato, no hay ningún problema. Se invierte todos los meses de la vida de una persona, hasta la jubilación, por lo que unos meses se comprará más caro y otros más barato. Lo importante es el resultado final.
La periodicidad de la aportación puede ser mensual, trimestral o anual. Cuánto antes se ingrese el dinero mayor será la rentabilidad, ya que los mercados a largo plazo se mueven al alza (si pensáramos que lo van a hacer a la baja no abriríamos un plan de pensiones) , y por tanto cuánto más tiempo esté el dinero en el mercado más provecho sacará de ese alza. Por ejemplo, la aportación trimestral es mejor que la mensual si se realiza al principio del trimestre, pero en caso de esperar al final del trimestre sería mejor optar por la mensual. En cualquier caso este punto no es muy importante y no va a marcar una gran diferencia en la rentabilidad final.
En cambio sí que es muy importante aumentar la aportación todos los años para no perder poder adquisitivo. Cuánto más se aumente mejor, siendo el IPC el mínimo aceptable. Por ejemplo, si el primer año se ingresan 100 euros al mes y al finalizar ese año el IPC ha sido el 3%, el segundo año habría que aumentar la aportación mensual como mínimo hasta los 103 euros.
El importe de las aportaciones depende de la situación personal de cada uno. Lógicamente, cuánto más mejor. Cómo orientación general un 10% del sueldo sería un importe correcto. Normalmente los bancos tienen simuladores para calcular la pensión que se obtendría dependiendo de la aportación inicial, el número de años para la jubilación, el aumento anual de la aportación y la inflación y rentabilidad del plan previstas hasta la jubilación. Es bueno utilizarlos para decidir cuánto aportar.
En cuánto al rescate del plan, depende de lo que diga la ley el día que se jubile cada uno. De aquí a 20-40 años lo más probable es que la ley habrá cambiado, por lo que no me preocuparía mucho por eso ahora. Habrá que mirarlo cuando se acerque el momento de la jubilación. La tendencia en el mundo es bajar los impuestos, por lo que lo más probable es que la fiscalidad del rescate vaya mejorando con el paso del tiempo.
Lo ideal es reinvertir la desgravación que se obtenga en el IRPF. La razón es que la desgravación es un aplazamiento de los impuestos hasta el momento de la jubilación, no la eliminación de dichos impuestos. Si en lugar de gastar ese dinero ahora lo invertimos de forma rentable, la renta a percibir en la jubilación (o desde el primer momento si elegimos la alternativa de los fondos de inversión o la cartera de valores) será significativamente mayor. Las 3 mejores opciones son reinvertirla en el propio plan de pensiones, en un fondo de inversión o en una cartera de valores. Cada opción tiene las ventajas y desventajas ya comentadas en el artículo anterior. No merece la pena reinvertir en el plan de pensiones por encima del límite máximo que da derecho a desgravación, ya que no se obtendrá ninguna ventaja fiscal y además no podremos utilizar realizar otras inversiones en un futuro debido a la bajísima liquidez de los planes de pensiones. Los planes de pensiones sólo pueden rescatarse en caso de jubilación, fallecimiento, enfermedad grave o paro de larga duración.
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