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Aprende a invertir en Bolsa para transformar tu vida y jubilarte como te mereces, y cuando tú decidas.

No hay que creer que los demás, cuando compran masivamente unas acciones, saben más o están mejor informados. Sus causas pueden ser tan diferentes que es prácticamente imposible sacar consecuencias de ello (André Kostolany)

Cada inversor debe tomar sus propias decisiones y responsabilizarse de ellas. Además, es el que mejor conoce su situación personal y su estrategia de inversión. No se puede “delegar” la responsabilidad en el resto de inversores y comprar cuando los demás compran o vender cuando los demás venden.
Hay una historieta que ilustra cómo se orginan muchos movimientos bursátiles de corto y medio plazo:
En una calle hay dos bares vacíos de similares características y llega un potencial cliente que se decide por uno de ellos sin ninguna razón especial, simplemente porque no puede entrar en los dos a la vez. Al llegar un segundo cliente ve que en uno de los bares hay una persona y el otr está vacío, por lo que entra en el que ya hay una persona pensando que habrá elegido ese bar por algo, el precio, un mejor servicio, etc. El tercer cliente sigue sigue el mismo razonamiento y piensa que los dos primeros habrán tomado su decisión por alguna razón sólida y se fía de su criterio. Al cabo de un rato uno de los bares está lleno y el otro sigue vacío, ya que para los sucesivos clientes cada vez está más claro que no puede ser casualidad que todos los clientes estén en uno de los bares y el otro esté vacío. La elección al azar del primer cliente determinó las posteriores decisiones de todos los demás, que no se pararon a comparar los precios, servicios, productos, etc. de ambos bares pensando que otros ya lo habían hecho por ellos.
El problema no es sólo que los demás puedan equivocarse, sino que pueden estar tomando la decisión correcta para otras estrategias que no tienen nada que ver con la nuestra, resultando ser un error en nuestro caso lo que mismo que para otros es un acierto.
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