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La TAE (Tasa Anual Equivalente) es una forma de medir las inversiones y los préstamos para poder compararlos en condiciones homogéneas de forma rápida y sencilla. Es similar al precio por kilo que aparece en las etiquetas de los supermercados. Las bandejas de fruta no contienen 1 kilo exacto, sino cifras como 1.367 gramos, 2.218 gramos, etc. Como el peso y el precio de la bandeja son conocidos se podría calcular el precio por kilo de cada bandeja haciendo una simple regla de 3. Pero esto no sería muy práctico mientras se hace la compra, y por eso es habitual que los supermercados muestren el precio por kilo en las etiquetas para que se pueda comparar fácilmente si las manzanas están más baratas que las peras o al revés.
La TAE cumple esta misma función para las inversiones y los préstamos:
- Inversiones (depósitos a plazo fijo, cuentas remuneradas, etc.): Indica la cantidad que se obtendría al cabo de 1 año si se reinvirtieran los pagos obtenidos al mismo tipo de interés de la inversión inicial. Ejemplos:
- Un depósito a plazo fijo a 12 meses que paga un interés de un 5% nominal y realiza un único pago al final de los 12 meses tiene una TAE igual al tipo nominal. Si ponemos 1.000 euros al cabo de los 12 meses nos entregará 50 euros, con lo que tendremos 1.050 euros.
- Si ese mismo depósito pagase los intereses en el momento de contratarlo en lugar de al final su TAE sería superior al del caso anterior. Supongamos que ponemos los 1.000 euros e inmediatamente nos dan los 50 euros de intereses. Estos 50 euros también los podríamos poner al 5% durante esos 12 meses, con lo que al final tendríamos 1.052,50 euros. A los 50 euros cobrados inicialmente hay que sumar los intereses producidos en ese año por esos 50 euros, que son 2,50 euros (5% de 50 = 2,50). En este caso la TAE es el 5,25% (52,50 es el 5,25% de 1.000).
Debe quedar claro que los ingresos reales que recibe la persona que abre un depósito son los determinados por el tipo de interés nominal con la periodicidad especificada. La TAE resulta útil para comparar los distintos depósitos y cuentas remuneradas de una forma rápida y sencilla dada la variedad que existe en cuanto a plazos (1 mes, 6 meses, 12 meses, etc.) y forma de realizar los pagos (mensual, trimestral, semestral, etc.).
- Préstamos : Tiene la misma función comparativa que en los depósitos, pero en este caso resulta más útil al ser un cálculo más complicado . Tiene en cuenta el tipo de interés nominal, comisiones (apertura, estudio, cancelación total y parcial) duración del préstamo y periodicidad de los pagos (normalmente son mensuales). Da una idea más aproximada de lo que realmente se va a pagar que el tipo de interés nominal. Sólo incluye los gastos que se abonan a la entidad financiera, por lo que en los préstamos hipotecarios no tiene en cuenta los gastos de tasación de la vivienda, notarios, gestorías, etc. Lo ideal es comparar préstamos de la misma duración para obtener resultados más homogéneos, ya que las distintas comisiones que se incluyen en el cálculo tienen distinta influencia según la duración del préstamo (cuánto menor sea el plazo mayor es la influencia de las comisiones).
Por tanto, a la hora de elegir un depósito o un préstamo es preferible comparar las TAE que el tipo de interés nominal.
La forma de calcular la TAE está definida por la normativa del Banco de España y por tanto es igual para todas las entidades.